Érase una vez el mundo.
Donde no habían recursos humanos. Y los Jefes de Personal, eran
lo más cercano al creador, presente en cada religión. Estos Jefes
eran quienes controlaban a los empleados, para ver qué estaban haciendo,
cómo administraban el tiempo laboral, sobre qué estaban hablando,
etc....
El paradigma del trabajador
en relación de dependencia, que presta su tarea a una Empresa durante
un tiempo, y con esto cumple su misión, cambió. Desapareció o al
menos, va encaminado en ese proceso. Cuando se dieron cuenta que
los humanos eran recursos (o factores económicos llamados "trabajo",
recuerda Valsecchi), los devenidos Gerentes de Recursos Humanos,
fueron aplicando políticas que permitiesen motivar al empleado,
sacar sus mejores cualidades (para la Empresa doblemente: cualidades
que sean útiles a la Empresa, y cualidades que efectivamente utilice
la misma), logrando la ejecución del modelo mental del nuevo empleado
en forma eficiente. Durante años, se estudió el desarrollo de carrera
del empleado como objetivo y medio al mismo tiempo. El objetivo
era del empleado, que veía en una determinada empresa la posibilidad
de un buen trabajo, por el cual se esforzaba; y era medio para la
Empresa que tomaba al candidato, para "hacerlo" a imagen y semejanza
de sus intereses, los cuales seguramente desarrollarían las aptitudes
del sujeto en cuestión.
Se analizaron los
múltiples objetivos y naturalezas del pago al empleado. Entonces
a nuestro sujeto, que sobrevivió al downsizing, empowerment, outsourcing
y varias iluminaciones más, se le comenzó a analizar en su ámbito
laboral, a la luz de los cambios tecnológicos. Es así. La tecnología,
vino; no para quedarse, sino para evolucionar, y cambiar la forma
en que nos relacionamos. Aquí trataremos de hilar una líneas sobre
como pueden estar cambiando las relaciones laborales. ¿Sabía usted,
que trabaja en una Empresa ó Estudio Juridico, que cuando envía
un mail o visita un web site, puede haber un "Gran Hermano" que
puede estar al tanto de todo?. Y es más, puede actuar.
Este "Gran Hermano",
podrá preocuparse si Usted, que extraña a un primo lejano que se
mudó a Katmandú, le escribe todos los días 3 mails de dos carillas
cada uno con fotos adjuntas de la tía Tita, cuándo es que se los
escribe (horarios), o si tal vez le interesa, al solo efecto de
recordar sus tiempos de estudiante secundario, la costumbre de visitar
páginas que podrían ser de tipo médico, como para repasar sus conocimientos
de anatomía. Podría suceder, si los mails son muchos y las visitas
de la web no son las propias y necesarias de su trabajo, que algunas
consecuencias no tardarán en aparecer. Este "Gran Hermano", lo podrá
llamar al confesionario (oficina del encargado de personal) para
conversar sobre lo que sucede durante su horario laboral. O podrá
directamente invitarlo a dejar su puesto (sin votación telefónica
previa). Ahora bien, ante esta descripción del manejo de los recursos
humanos, ¿estamos retrocediendo?. La tecnología nos da herramientas
para que el seguimiento de la conducta de cada empleado sea posible.
La única computadora que está a salvo de este tipo de investigaciones,
sería una ubicada dentro de una caja fuerte, bajo agua y sin conexión
alguna. Pero como esto no es para nada útil, debemos usar y lidiar
al mismo tiempo, con los avances de la tecnología.
A medida que se investiguen
las carpetas de "Historial", de "Cookies", de "Temp" y otras del
sistema Windows de la computadora (y mucho más si el control se
hace directamente en el server que conecta los diferentes equipos
de nuestro lugar de trabajo) nos surgen inquietudes sobre si la
inviolabilidad de la correspondencia es respetada por este supra
control, que a modo de Echelon de cabotaje, inspecciona por los
comportamientos de los empleados. Nos preguntamos si es relevante
estar husmeando en los contenidos de las páginas visitadas por los
empleados, buscando desde algún oscuro motivo, a como pierden el
tiempo simplemente. La otra cara de la moneda es considerar si la
información digital reunida por el empleador, es prueba suficiente
para proceder a un despido con causa, que no termine en una sentencia
en contra para la propia empresa.
Es más, si por el
control de un mail de un colega abogado, tomamos nota que se está
filtrando información a otro Estudio Jurídico o a un cliente, podremos
tener prueba fehaciente de esto para echarlo y/o demandarlo, o se
aplicará la teoría del fruto del árbol venenoso?. El límite es tan
delgado, como opinable la cuestión que planteamos. Y depende la
posición que tomemos en la medida de Jefes de Personal o de Recursos
Humanos, o como Responsables de un Estudio Jurídico, nuestros compañeros
de tareas se comportarán. En este punto, podríamos tomar el consejo
de James Collins en "Built to last": el punto no es aprender a dar
la hora, sino a fabricar relojes. Y que sería aprender a fabricar
relojes?: crear los instrumentos necesarios que sirvan para obtener
la fidelización de nuestro empleado, para que las conductas de mandar
mails o webear (lunfardo para navegar en la web), carezcan de importancia.
Las interrelaciones que se dan en la vida laboral de las personas
no pueden ser analizadas en forma aislada. La visión sistémica que
brillantemente expresa Peter Senge en La quinta disciplina, y que
propugnamos desde nuestro lugar (ED 25/1/00) es aplicable también
al punto que analizamos ahora. Quien pretenda obtener una conclusión
sobre el ámbito laboral influido por los avances de la tecnología,
deberá contar con el background de conocimientos básicos que incluye
lo siguiente: derecho laboral, tanto individual como colectivo,
informática, nociones básicas de programación y/o manejo de utilitarios,
sociología, "nettiquete", y otros. A partir de la visión sistémica
que logremos en forma interdisciplinaria, encontraremos no solo
un diagnóstico certero sobre las nuevas relaciones laborales que
se dan a través de la tele transportación virtual que referimos
en nuestra introducción, sino también las soluciones a los continuos
inconvenientes que la falta de comunicación y compromiso entre los
sujetos de la relación laboral -más los terceros interesados- puedan
originarse solo por la caracterización de la misma. Como hombres
de derecho, podríamos desmenuzar las diferentes relaciones y sus
implicancias.
Eso lo vamos a dejar
para otra oportunidad. Aquí, en forma interdisciplinaria, luego
de aprehender ideas de Administración de Recursos Humanos, nos animamos
a sugerir alternativas de prevención -que puede resultar el mejor
tipo de ejercicio profesional-, para tener a los empleados de cada
Empresa o Estudio Jurídico de nuestro lado y sin necesidad de recurrir
al fantasma que nombramos "Gran Hermano". En la medida que se logre
la fidelización del empleado, por un conveniente sistema de compensaciones
y beneficios, el encargado de las relaciones laborales tendrá tiempo
para dedicarse a otras cosas y no a desvinculaciones de gente que
consulta páginas similares a las de medicina. Una vez más, necesitamos
concertar sobre el cambio de paradigma que, la nueva tecnología,
ha producido en los trabajadores. El modelo mental que describía
a un empleado como alguien que pone su fuerza de trabajo durante
un horario laboral al servicio de su empleador, sin importar que
durante ese tiempo se logre o no algo, sea productivo o siquiera
realice una actividad intrascendente, ha cambiado. Y mucho más se
ha producido dicho cambio, en el trabajador que realiza su labor
a través de medios informáticos. Los modelos clásicos a los que
hacemos referencia y han cambiado, definían al salario, como la
contraprestación que se debía en razón de un puesto de trabajo.
Era justamente o no,
el puesto que detentaba una persona, el único factor que influía
en su remuneración. El rubro compensación clásicamente fue dividido
en los siguientes grupos: la compensación financiera y la no financiera.
La primera tenía la subdivisión siguiente: directa, constituída
por los rubros salarios, sueldos, comisiones y bonificaciones extraordinarias,
y las de tipo indirecta, donde estaban incluidos los planes de seguro
(vida, medicina, accidentes y otros), la ayuda social, y los permisos
(vacaciones, ausencias por enfermedad, etc.). Por otra parte, a
la compensación no financiera, se la dividía en dos clases, según
se mire el puesto específico donde el trabajador desarrollaba su
tarea, o las consideraciones que detentar un puesto en "esa" Empresa,
significaba para nuestro sujeto. Dentro del puesto, podríamos incluir
al reconocimiento, su responsabilidad, el desafío y las chances
de progreso. El entorno incluía las condiciones de trabajo, duración
de la jornada y flexibilización de la misma, participar de políticas
sólidas, y la posibilidad de desarrollar el teletrabajo. Aún hoy
puede tomarse en cuenta como único factor para determinar una remuneración
al puesto. Para ello será menester realizar un organigrama que explique
las interrelaciones, mantenga la equidad, e individualice la jerarquía
que deberá existir entre los diferentes cargos.
Otra caracterización
que sirve para configurar la compensación del trabajador es la que
toma al individuo en forma específica y no por su puesto en la organización.
Así encontramos diversas herramientas que lograrán adecuar la remuneración
a niveles de justicia y equidad.
a. Se podrá pagar
por habilidades: así, la Empresa se asegura de contar con empleados
con los conocimientos necesarios y hasta superiores al standart,
fomentando la incorporación de nuevas habilidades en dichos individuos.
Esto, además de beneficiarlos personalmente, sumando activos, fortalece
a la Empresa en tanto sirva para contar con integrantes que conocen
los elementos necesarios de su negocio, y además se los fideliza
en tanto obtienen un beneficio extra que junto con conocimiento
se plasmará en remuneración a fin de mes.
b. Podremos pagar
por la experiencia del candidato. Claro está que esta determinación,
es una fuente para fijar la remuneración inicial del trabajador,
más no resulta útil en caso que la misión del empleador, sea retener
al sujeto con experiencia, una vez que además sumó la experiencia
en su nueva empresa.
c. Cuando el trabajador
es joven, o no tiene experiencia, o sus habilidades están en desarrollo,
el criterio para fijar su remuneración será el del potencial. Claro
está que será necesaria la mayor objetividad para realizar el plan
de carrera del candidato, junto con el análisis de cómo ha de resultar
en su vida laboral, mientras desarrolla sus conocimientos en la
práctica y adquiere experiencia. Las calificaciones por potencial,
generalmente van atadas a un plan de fidelización del empleado útil,
que lo retenga para que el día de mañana la competencia no se beneficie
en contar con un empleado formado por su primer empresa (sin costos
para el nuevo empleador), y la compañía formadora no pierda por
tener que formar a un nuevo "potencial" directivo.
d. El pago por desempeño
tiene muy buenos resultados porque termina "ayudando" al trabajador
a que realice lo que su empleador necesita, y permite al mismo tiempo
mejorar la productividad, la realización personal en su puesto,
aumentar la calidad de los empleados, todo esto reduciendo ausentismo
y rotación. Puede tomar forma de remuneración variable pero fijada
con antelación en un monto fijo, o bien ser un porcentaje a repartir
en relación al resultado económico obtenido por ese desempeño
e. Por último, el
pago por objetivos, similar al factor desempeño, posibilita su extensión
para el supuesto de grupos de trabajo, utilizando bonus que serán
acreditados a la finalización de un determinado objetivo fijado
de antemano por el empleador y consentido por el o los trabajadores.
Son parte de este
tipo de remuneración: la participación en utilidades y la propiedad
accionaria de empleados. Sobre este último aspecto, es dable recordar
la fiebre que fue generada en ocasión de las creaciones y primeras
rondas de las punto com, donde los acuerdos de stock options, concentraban
las mayores atenciones. Hace tiempo ya, el derrumbe del Nasdaq pone
en jaque no solo a este tipo de política de compensación, sino a
quienes pensaban darla, como Empresa/Especie en extinción. Creemos
que la remuneración por objetivos, es el sistema que concentra los
mayores beneficios para el trabajador de nuestro paradigma, que
tiene relación con lo tecnológico, pero además alguna función que
cumplir en la Empresa o Estudio Jurídico. Lo que asegura el éxito
de esta gestión, es una comunicación clara de la política salarial,
definiendo con precisión cada objetivo, su escala remunerativa y
la aplicación justa y equitativa de esta política. Va de suyo que
la definición de cada objetivo ha se realizarse por quien cuente
con los conocimientos necesarios para resolverlo, y tomando en cuenta
la infraestructura presente o la necesaria y su tiempo de implementación.
La casuística dirá cuando ser elásticos y en que momentos mantenerse
rígidos. Si al pago por objetivos, le sumamos el empowerment necesario,
para que la delegación progresiva de las decisiones recaiga en quienes
sea más aptos para ello, no será necesario más la virtual amenaza
del "Gran Hermano" virtual, reduciendo su función a un simple mantenimiento
del hard y soft necesario para que los elementos informáticos se
aprovechen en su máximo potencial. Dándoles a los empleados de primera
línea la posibilidad de acceso a toda la información necesaria para
tomar decisiones, el apoyo será mucho mayor que la mera autorización
para llevar adelante las mismas. Por lo tanto, la tecnología tendrá
que servir al individuo en su función, para cumplir con los objetivos
propuestos. Un empleado fiel, motivado, que se sienta reconocido
por el cumplimiento de objetivos y no perseguido ni espiado, será
una muy buena forma de complementar el paradigma del nuevo trabajador,
tal cual lo hemos descripto.